
Es normal que actividades que en otras etapas de la vida se realizan con mínimos esfuerzos, en la vejez se requiera de una mayor concentración y de dedicar más tiempo para lograrlas. Como todos los organismos vivos, nuestro cuerpo va perdiendo gradualmente la destreza y capacidades para hacer aquellas actividades que antes se nos facilitaban; en muchos casos, dicho deterioro se debe a que cada vez destinamos menos tiempo a actividades físicas y de destreza mental para minimizar el impacto de los años en el organismo. En otros casos, el deterioro se debe a la presencia de enfermedades que no se tienen identificadas y que, desafortunadamente, son descubiertas cuando ya ha habido un efecto negativo en nuestro organismo y en nuestras capacidades funcionales.
Es importante, por lo tanto, considerar la actividad física como parte de la vida diaria durante la vejez, especialistas en el tema lo recomiendan ya que, además de ofrecer bienestar, mejora el estado de ánimo de las personas mayores. Realizar actividades físicas en ambientes seguros facilitará el desenvolvimiento de las personas de edad avanzada en diferentes ambientes de la sociedad.
Por otro lado, el diagnóstico oportuno de enfermedades y trastornos propios de la edad facilitarán la planeación e implementación de programas de rehabilitación y entrenamiento que favorezcan la salud y disminuyan el riesgo de que dichas enfermedades o trastornos afecten severamente las capacidades y destrezas de las personas.